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lunes, 8 de julio de 2013

La copa que el Padre me ha dado



Hoy día en nuestro estudio familiar de las escrituras leímos Juan 18. Un versículo que quedó impregnado en mi mente fue el número 11, donde Jesús le dijo a Pedro (quien trató de evitar que se llevasen a Jesús cortándole la oreja a uno de los siervos del sumo sacerdote): Mete tu espada en la vaina; la copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?

Jesús siempre ha sido un ejemplo tan grande de humildad, y este es un versículo que me muestra lo importante que es ser humilde y obediente a nuestro Padre Celestial. A veces nos quejamos de las cosas no muy agradables que vivimos y decimos que todo nos va mal, sin pensar quizá que son sólo consecuencia de nuestros actos o que incluso es sólo una prueba para hacernos crecer o mejorar espiritualmente, una forma de que Dios sepa si estamos dispuestos a hacer lo que El nos pida.

Jesús fue un ejemplo perfecto, nunca hizo mal a nadie pero el tenía que pasar por ese trago amargo. El sabía que NO era una cosecuencia  de una mala decisión, sabía que era necesario que él viviese y experimentase todo eso para nuestro bien y lo aceptó con humildad. En muchos casos los desafíos, aún siendo "nuestra culpa" por consecuecias a malas decisiones nos hacen quejar o incluso sentir como que Dios no nos ayuda, pero no es así, debemos aceptar las consecuencias de nuestras decisiones o las pruebas que recibamos en nuestra vida que son esenciales para nuestro progreso sin murmurar ya que en ambos casos es algo que nos ha sido enviado del Padre.

Usando mis palabras yo diría, si viene de Padre, ¿no he de aceptarlo? Nada en esta vida pasa sin dejarnos una enseñanza sólo debemos estar atentos y prestos a aprender, para eso estamos aquí. 

Los momentos difíciles en nuestra vida es un gran medio de aprendizaje. El hecho de saber que viene del Padre y que sólo lo BUENO procede de El, nos puede ayudar a encontrar lo bueno aun en medio de las circunstancias difíciles de nuestra vida. Y aprenderemos que es para nuestro bien o para nuestro crecimiento cuando estemos dispuestos  y seamos humildes así como Jesús y digamos ¿no la he de beber?

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